Cuento: El reto

A la escuela deseo volver

Cierto día, la maestra Estela entró preocupada al salón de clases:

-          Es un día muy triste mis queridos alumnos, parece que nos encontramos ante una pandemia – dijo muy pesarosa.

-          ¿ante una qué maestra? – respondió Sara.

-          Una pandemia, mis queridos, es un aumento, a menudo rápido, en el número de casos de una enfermedad superior a lo que normalmente se espera para esa población en esa área.

-          ¿Quiere decir maestra que todos vamos a enfermar?  - preguntó Samuel.

-          Es muy probable,  Samuelito. Pero si seguimos las indicaciones nada de eso pasará. – respondió la maestra, mientras continuaba con su discurso aburridor-  Es por eso que el gobierno de Colombia, ha decidido que debemos estar en casa por un periodo de tiempo. A partir de hoy ya hasta nuevo aviso, se quedarán estudiando desde casa.

Todos nos miramos estupefactos, por unos segundos el silencio fue total, pero al fondo, las carcajadas estruendosas de Maritza, rompieron nuestro absorto:

-          ¿Que no vamos a regresar más a estudiar? Pero si es la noticia más grata que hemos recibido.

Y de inmediato, todo fue un festín. Y a la escuela no pudimos volver. La idea de que  ante un virus estábamos expuestos y que no regresaríamos por mucho tiempo, era magnifico, no volver a madrugar,  pues  del Covid 19 nos tendríamos que cuidar.  En efecto, pensábamos que serían unas simples vacaciones.

Al principio, fue fabuloso quedarnos en casa, Jugar, chatear, ver películas, jugar, jugar y más jugar. Pero pasaron los días y algunos habían enfermado, no siguieron las recomendaciones, la gente en las calles sin miedo a nada.

En cierta ocasión,  Martha me llamo por WhatsApp a Sara:

-          Aja Sara, esta noche haremos unos retos, las indicaciones serán enviadas por el grupo de WhatsApp.

-          ¿Un grupo mujer? Le respondió Sarita – pero si nos podemos salir.

-          Nuestros padres no lo sabrán, te escapas por la noche, después de 8 pm por ti irán.

-          La verdad me siento enferma, no puedo a los retos jugar. No cuentes conmigo, no me pasen a buscar. – mintió-

-          No te preocupes solo procura no contar nada, porque si lo haces, lo vas a lamentar.  Esas cosas del virus es falso, esta noche lo vamos a comprobar. Ha pasado mucho tiempo y aquí en Sahagún eso no está. Además es un rato nada más.

Sara quedó muy preocupada, pero sabía perfectamente que se exponía si saldría a la calle, su mamá trabaja en el Camu y le ha contado lo riesgoso que es. Cuando llegó la noche se conectó a la transmisión en vivo que Martha empezó a hacer. Todo era risas y suspenso.

Un grupo de cinco jóvenes iban en una moto, desafiando la oscuridad, recorrieron las calles, llegaron hasta el hospital.

Sigilosos entraron por la parte de atrás sin que nadie los vieran, buscaron los laboratorios, se pusieron las batas, y robaron algunas muestras. El reto de la noche era entrar, robar y salir. Y así lo lograron. Llevaron primero a Martha quien dichosa de la hazaña publicaba en el diret, el reto cumplido.

Los otros cuatro, siguieron el camino a casa, sin embargo la emoción de la noche, los hizo estrellar por la calle del anillo, frente a un árbol fueron a parar. Todos murieron en el acto.

La noticia del suceso, recorrió por la redes, un accidente de cuatro jóvenes había sucedido. Sara en la mañana vio lo ocurrido, llamó a Martha quien amaneció con una fiebre alta, tos y estornudos. Su madre sospechó de los síntomas y a la ambulancia del Covid llamó, pero no fue mucho lo que tardo la madre en enterarse que su hija había estado de noche cumpliendo un reto, del cual no solo logró un contagio y la muerte de sus amigos, sino que al recuperarse tendría que pagar, por unos días de cárcel, por el reglamento violar.

Aquí en mi hamaca pienso que  del virus se han contagiado muchos. Y aunque la idea de no volver a la escuela fue fenomenal,  tanto encierro me a todos nos tiene muy tristes. En verdad extraño la escuela.  A todos mis amigos y a la maestra Estela.  Éramos felices y no lo sabíamos, ahora somos nosotros quienes estamos confinados, como los animales del zoológico, que vivían cautivos, así estamos ahora,  nos ahogamos en el encierro, ahora entiendo lo que siete el turpial,  que lo cazan y lo encierran, para nunca más volar.

Que el coronavirus se vaya, es mi deseo, y volvamos a la vida que siempre tuvimos, porque mis padres se  angustian,  ante tanta noticia,  en medio de todo esto, algo bueno hemos logrado, estamos más en familia mientras permanecemos confinados,  mis padres comparten más tiempo conmigo, y aunque extraño a mis amigos, sé que pronto pasará, que la vacuna llegará, mientras tanto confieso, que deseo volver a las clases, reír alegremente con cada ocurrencia de mi amigo Samuel, de las clases del profe Toño y sus diagramas de venn.


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