Amores de U

  Y como siempre, yo olvidadiza. Había dejado la cartuchera de mis lápices en el mostrador de mi cuarto. Y justamente, de improviso la profesora anunció letra por letra: se hará un quizz.

 Al extremo de la fila estabas tú, mi compañero de clase favorito. Alcé la mirada, y desde lejos, hice señas con mi boca para que me auxiliaras. Necesitaba un lápiz.

 Pero sólo tenías uno. Y como prueba de lealtad lo partiste a la mitad. Lo hiciste pasar entre los compañeros, junto con una nota que decía:

 

-       -Tranquila negra que lo mío, es tuyo.

 

 

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