Desde la ventana

 Una extraña sensación de ser espiada desde la ventana, la excitó. Se atrevió a mirar y comprobar sus sospechas. Los pezones se despertaron al encontrarse con unos ojos paralizados ante la belleza de su cuerpo. Desde la ventana empezó a tocarse, mientras seguían las miradas,  y lo sintió tan suyo, como si desde siempre hubiese sido él quien la acariciara.


Comentarios

Entradas populares de este blog

La historia

Cuento: El reto

A la escuela no hemos podido volver...